RANA OPTIMISTA

Dos ranas, una optimista y otra pesimista, cayeron al mismo tiempo en dos vasijas que contenían leche. La rana pesimista dice: “No puedo salir de este cacharro, porque las paredes son muy lisas. No puedo respirar en la leche, voy a asfixiarme, estoy perdida.” Y, en efecto, se asfixia y muere.
La rana optimista no sabe tampoco qué hacer; pero como es optimista trata de hacer algo y se agita en todos sentidos. Como se está moviendo continuamente, bate la leche con tanto vigor que ésta se transforma en mantequilla. La rana entonces se sienta sobre la mantequilla y puede respirar libremente.
Esto prueba que quien posee un carácter optimista hace siempre algo, aun cuando no sepa qué hacer para salir en una situación difícil; pero sigue luchando y confiando en Dios y él es poderoso para hacernos “más que vencedores.”
Cuántas veces nosotros nos hemos tornado pesimistas ante las adversidades de la vida, y este pesimismo nos ha llevado al fracaso. Sin embargo, otras personas manejan los problemas con iniciativa y salen adelante.
Es momento de cambiar la actitud pesimista y descuidada que tomamos ante los problemas familiares, las dificultades laborales o personales. El tipo de persona que sólo deja que el daño lo destruya jamás viven vidas victoriosas. Jamás las personas pesimistas hacen algo. En cambio las personas de fe sobresalen ante cualquier adversidad.
La fe es la que mueve montañas. Aquellas personas con fe son las que tienen el respaldo de Dios. Dios mira con desagrado a los pesimistas porque son los que jamás podrán caminar en el agua.
Sin fe no hay razón de vivir. Sin fe no es posible vivir con la confianza puesta en Dios. El pesimismo debe ser erradicado. Como dice el pastor Alberto Mottessi: “Lávate las manos con agua y jabón cuando saludes a un pesimista.” No porque tengan alguna enfermedad que se pase sino porque estas personas son peligrosas e influyen negativamente en las personas con las que conviven.
Seamos ejemplos de fe. Personas optimistas que no veamos los problemas como grandes sino veamos cuán grande es nuestro Dios.

